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jueves, abril 23

Con los libros podrán viajar al centro de sí mismos, por los mares de sus conciencias

Jean Leon Perrault
  • " El viaje como imagen de la vida y como aventura de la imaginación
  • han sido dos constantes de nuestro pensamiento.
  • La vida es un viaje de la luz a la oscuridad.
  • La vida es siempre el viaje del héroe de las mil caras,
  • del millón de caras, y cada día viajamos de la mañana a la noche;
  • de noche viajamos en nuestro sueños;
Eastman Johnson
  • de día viajamos por los sueños que tenemos con los ojos abiertos.
  • Y no tenemos que ir muy lejos.
  • Viajamos en nuestros recuerdos y podemos viajar en los recuerdos de otros,
  • en las memorias y las autobiografías de Zweig, Neruda, Casanova.
  • Leer a Balzac es viajar a la Francia del siglo XIX,
  • leer a William Faulkner es viajar al sur profundo de Estados Unidos de los años treinta,
  • leer a Mariano Azuela es viajar a las entrañas de la Revolución.
  • Vámonos con Martín Luis Guzmán y Pancho Villa a la toma de Zacatecas.
  • Vámonos con Alejo Carpentier al siglo de las luces.
  • Vámonos con Rafael F. Muñoz a Bachimba.
  • Vámonos con Borges de ida y vuelta al infinito.
  • Vámonos con Alicia al otro lado del espejo."
William Adolphe Bouguereau
  • ¿Por qué no decirle a nuestros niños que cuando abrimos un libro,
  • sus páginas se transforman en velas, y con ellas desplegadas
  • podemos navegar a los rincones más lejanos de nuestro país,
  • a los recovecos más misteriosos de nuestra historia,
    Eastman Johnson
  • a las tierras más altas de la imaginación?
  • Fueron viajeros Robinson Crusoe y Arthur Gordon Pym.
  • Viajó Gulliver, viajó Simbad, viajó Tartarín y el capitán Ahab.
  • ¿Por qué no decirle a nuestros niños y a nuestros jóvenes
  • que con los libros pueden viajar por el dolor y la alegría de los seres humanos,
  • y por sus esperanzas, por su soledad, su amor y sus pasiones?
  • ¿Por qué no decirles que con los libros podrán viajar al centro de sí mismos,
  • por los mares de sus conciencias, por las profundidades de sus pensamientos?"
  • Fernando del Paso
  • El viaje como imagen de la vida
Salvador Dalí

jueves, diciembre 4

Hacíamos el amor voluntariamente, Palinuro de México (fragmento)

Javier Clavo
  • " La tía Luisa y Jean Paul un día visitaron La Tour du Merveilleux, que era, para asombro de la tia Luisa, una casa al revés: se entraba por el desván, y se subía después al tercer piso y luego al segundo, y al primero, y así hasta llegar a la planta baja y al sótano.
  • Las alfombras y los muebles estaban clavados en los techos, las lámparas se levantaban en medio del piso como fuentes de cristal, y a través de las ventanas y gracias a un juego ingenioso de espejos y cristales, se veía todo París al revés.
  • (...)
  • Lo que nunca jamás pudimos medir fue nuestro amor, porque era infinito.
  • Era, si, como cuando Palinuro le preguntaba al abuelo cuánto lo quería.
  • - Mucho, muchísimo le contestaba el abuelo Francisco.
  • - Pero ¿cuánto, cuánto abuelo? ¿De aquí a la esquina?
  • - Más, mucho más.
  • - ¿De aquí al Parque del Ajusco?
  • - Más, muchísimo mas: de aquí al cielo de ida y de regreso, yéndose por el camino mas largo de todos y regresando por un camino todavía más largo. Y eso después de dar varios rodeos, de perderse a propósito, de tomar un café con leche en Plutón, de recorrer los anillos de Saturno en patín del diablo y de dormir veinte años como Rip Van Winkle, en uno de esos planetas donde las noches duran veintiún años: porque a mi me gusta levantarme temprano, cuando menos un año antes de que amanezca.
  • (...)
  • Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente.
  • Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente.
  • O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente.
  • Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo.
  • Marc Chagall
  • Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.
  • O bien Estefanía le daba por recordar las ardilla que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
  • Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura.
  • O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco.
  • O de día con los ojos cerrados.
  • O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia.
  • O viceversa.
  • Contentos, felices, dolientes, amargados.
  • Con remordimientos y sin sentido.
  • Con sueño y con frío.
  • Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.
Michael Taylor
  • Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente.
  • Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente.
  • Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
  • Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente.
  • También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente. "
Egon Schiele

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