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lunes, noviembre 10

Georgia O'Keeffe, efecto misterioso

”’No hay nada tan poco real como el realismo. Sólo cuando se elige, se dejan cosas de lado y se fijan los puntos básicos, se tropieza uno con el significado verdadero de las cosas”’.

Con estas palabras describe Georgia O'Keeffe, su propio universo artístico. Pintora perteneciente a la Escuela Preciosista americana. Su infancia y adolescencia transcurrieron en un entorno rural. En 1905-1906 estudió en la Escuela de Arte del Instituto de Chicago, bajo la dirección de John Vanderpoel.

En 1907 se trasladó a Nueva York, donde siguió las clases de la Art Student League y conoció el arte europeo (Rodin y Matisse) a través de sus visitas a la galería 291 de Stieglitz. En 1912 estudió en la Universidad de Virginia en Charlottesville.

Decidida a dar expresión visual a sus emociones, hizo abstracciones basadas en motivos naturales, durante los años 1915 y 1916. Éstas impresionaron a Stieglitz, que organizó su primera exposición individual en 1917; al año siguiente, O'Keffe volvió a Nueva York y se unió al grupo de artistas de vanguardia que se reunían alrededor de la galería 291. En 1924 se casó con Alfred Stieglitz. ”’Una flor es relativamente pequeña. Todo el mundo hace asociaciones con una flor, con la idea de flor (…) Entonces, me dije, voy a pintar lo que veo, lo que significa la flor para mí. Pero voy a pintarla grande para persuadir a la gente de que se tome el tiempo necesario para contemplarla (…)”’

Las dos dificiles operaciones de pecho a las que se somete Georgia O’Keeffe en 1927, así como las profundas tensiones en su vida privada y el interés de Stieglitz por otra mujer, hacen que la pintora se concentre más, a partir de finales de los años veinte, en su propio desarrollo y afirmación como artista. El hecho de encontrar su propio camino significa para ella al mismo tiempo desligarse cada vez más de la dominación de Stieglitz. Años más tarde caracterizará la lucha por su autorealización al lado de Sietglitz con las palabras siguientes:

”(…)Su fuerza destructora era tan grande como su fuerza constructiva, los extremos coexistían. He experimentado y sobrevivido a ambas. Pero sólo lo contradecía cuando tenía que hacerlo, para realmente sobrevivir”

En 1929 y por invitación de Mabel Dodge Luhan, una escritora bien situada, amante del arte… viaja a Nuevo México en abril dónde a partir de entonces vivirá siempre los meses de verano

Como algunos de los órganos reproductores de las plantas muestran verdadero parecido con los humanos, pueden establecerse asociaciones eróticas al observar el interior del cáliz abierto de la flor. O’Keeffe deja en el aire la explicitación de este elemento, lo que constituirá una característica esencial de su pintura y le conferirá al mismo tiempo fuerza y profundidad. Los rascacielos, que escoge como objeto de sus cuadros, reflejan el modelo moderno de construcción arquitectónica que se generaliza en los años veinte… Aunque el característico perfil de New York se empieza a trazar en los años treinta, ya en los años veinte edificios como el ‘Radiator Building’ o el ‘Shelton’, cuya construcción en las proximidades de su domicilio siguió O’Keeffe con gran interés, son considerados, por su forma de resaltar la altura y la monumentalidad, como símbolos de la modernidad.

El trabajo artístico de Georgia O’Keeffe está inseparablemente ligado a su personalidad. Su pintura, sencilla, clara y poética, se refleja igualmente en su lenguaje. Y es esta unidad, esta autenticidad consigo misma, la que constituye una parte del mito en torno a ella. Como dijo su amigo Ansel Adams tres años antes de la muerte de la pintora:

”Continúa teniendo algo misterioso. Esta impresión aparece necesariamente. Es sencillamente O’Keeffe. Lleva determinada ropa, se comporta de determinada manera. Es una gran artista. Nadie puede contemplar uno de sus cuadros sin sentirse profundamente emocionado. Así empieza el efecto misterioso y se mantiene”’

En 1953 visitó Europa por primera vez y empezó a viajar mucho; los viajes en avión le aportaron nuevas imágenes: rascacielos con nubes y vistas aéreas del territorio. Ganó numerosos premios y realizó exposiciones en los Estados Unidos.

Su primera retrospectiva fue organizada por el Whitney Museum of American Art de Nueva York en 1970. Seis meses después, se quedó parcialmente ciega y dejó de pintar, hasta que su asistente y amigo Juan Hamilton la convenció para que retomase su trabajo en 1975, aunque hizo pocas obras hasta su muerte, por cierto, nada menos que a los 99 años.

Red Canna, c. 1923, oil on canvas, 36" X 30" Yellow Calla, 1926, oil on fiberboard, 9" x 13"Gray Line with Black, Blue and Yellow, c. 1923, oil on canvasGeorgia Totto O'Keeffegeorgia-o-keeffe-1okfee-2Red Poppy Sunflower, New Mexico, 1935Black Pansy Kit by Georgia O'keefe (wool threads)Yellow Cactus Black Iris III ... Music- Pink and Blue IITwo Calla Lillies on Pink

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