- " Cómo deseé ser aquella inocente pieza de acero inoxidable cuando se llevó la cucharada de sopa a los labios.
- Habría cambiado toda la sangre de mi cuerpo por medio litro de caldo vegetal.
- Déjame ser un taco de zanahoria o un fideo para que me metas en tu boca.
- Tuve envidia del panecillo.
- La miré partir y untar cada trocito con mantequilla, empaparlo lentamente en el tazón, dejar que se volviera grueso y grávido, que se hundiese bajo el peso rojo oscuro y que resucitara al glorioso placer de sus dientes.
- (...)
- Las patatas, el apio, los tomates, todo había pasado por sus manos. Cuando me tomé la sopa la filtré para saborear su piel.
- Había estado allí, debía quedar algo de ella.
- La encontraría en el aceite y las cebollas, la detectaría a través del ajo. Sabía que había escupido en la sartén para ver si el aceite estaba a punto.
- Es un viejo truco, todos los chefs lo hacen, o lo hacían.
- Y supe, cuando le pregunté qué había en la sopa, que había suprimido el ingrediente fundamental.
- Te saborearé, aunque sea a través de tu cocina. "
- Jeanette Winterson
- Escrito en el cuerpo (fragmento)


