- Se abre el aire y da paso al aroma…
- Tus dos pechos, como dos cabritos
- mellizos de gama, que son apacentados
- entre azucenas.
- Se abre el aire y da paso al aroma.
- En los labios del día hay una
- mueca de delicia.
- Los furtivos caminan cabizbajos con sus flacos
- lebreles.
- En la montaña el gato montés y la garduña están ambos
- en celo y lanzan sus urgentes maullidos.
- Te bañas en el río y tus
- dos pechos brillan como peces de escamas rubias y tornasoladas.
- Te miro, mejor decir te observo y se me enturbia el pensamiento,
- mujer amada y deleitosa, maternal y luciente.
- En el agua se mece
- y se dilata y gira la redondez rotunda de tu culo.
- Y tu risa es de
- breva que ha rajado el verano y respetado el pico de los pájaros.
- A deidad de los sexos te comparo, a fruto terrenal, a estatuilla de
- barro sin cocer de Maillol te comparo.
- Como dos cabritos mellizos de gama, como magnolias lentas, así tus
- pechos de pico de paloma, así tus dos panales obedientes, así tu
- ser y tu opulencia, sacerdotisa de las mieses, diosa de los retablos.
- Que mis ojos te absorban, que te incrustes como una gema en la
- palabra, que quepas en la hondura de mi pecho, que abras los
- manantiales de la idea, que me talles el alma con el cincel de tu
- correspondencia con la vida.
- Desde la gloria de tu piel y tu planta, hazme que cante en ti y contigo,
- ahora que se inclina, como una rama del granado cargada
- de dulzuras, la hora breve y cuajada de la tarde, en donde,
- como música inmóvil, con suavidades palpo la luz de tu silencio.
- José Viñals
- Todas las obras escultóricas son del artista: Aristide Maillol.
