Gonzalo Rojas, poeta chileno nacido en 1917, nos seduce con sus apasionados versos, la carne y el espíritu se conjugan para deleite de cuantos admiramos sus poemas. El deseo, el marcado erotismo que desprenden sus letras nos trasladan a algún lugar en los que amamos, y nuestros cuerpos conjugaron la esencia de entregarse sin restricciones.
CARTA DEL SUICIDA
- Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
- Por que ella sale y entra como una bala loca,
- Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
- Así sople el verano o el invierno,
- Así viva feliz sentado sobre el triunfo
- Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
- Así padezca el látigo del hambre,
- así me acueste
- O me levante, y me hunda de cabeza en el día
- Como una piedra bajo la corriente cambiante.
- Así toque mi citara para engañarme, así
- Se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
- Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
- Unas sobre otras hasta consumirse.
- Juro que ella perdura porque ella sale y entra
- Como una bala loca,
- Me sigue a donde voy y me sirve de hada.
EL FORNICIO
- Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones,
- te turbulentamente besara,
- mi vergonzosa, en esos muslos
- de individua blanca, tacara esos pies
- para otro vuelo más aire que ese aire
- felino de tu fragancia, te dijera española
- mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
- nórdica boreal, espuma
- de la diáspora del Génesis... ¿Qué más
- te dijera por dentro?
- ¿griega,
- mi egipcia, romana
- por el mármol?
- ¿fenicia,
- cartaginesa, o loca, locamente andaluza
- en el arco de morir
- con todos los pétalos abiertos,
- tensa
- la cítara de Dios, en la danza
- del fornicio?
- Te oyera aullar,
- te fuera mordiendo hasta las últimas
- amapolas, mi posesa, te todavía
- enloqueciera allí, en el frescor
- ciego, te nadara
- en la inmensidad
- insaciable de la lascivia,
- riera
- frenético el frenesí con tus dientes, me
- arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
- de otra pureza, oyera cantar las esferas
- estallantes como Pitágoras,
- te lamiera,
- te olfateara como el león
- a su leona,
- para el sol,
- fálicamente mía,
- ¡te amara!