The Whirlwind of Lovers, William Blake
- Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
- que se pierda
- tanto increíble amor.
- Que nada quede, amigos,
- de esos mares de amor,
- de estas verduras pobres de las eras
- que las vacas devoran
- lamiendo el otro lado del césped,
- lanzando a nuestros pastos
- las manadas de hidras y langostas
- de sus lenguas calientes.
- Como si el verde pasto celestial,
- el mismo océano, salado como arenque,
- hirvieran.
- Que tanto y tanto amor
- y tanto vuelo entre unos cuerpos
- al abordaje apenas de su lecho, se desplome.
- Que una sola munición de estaño luminoso,
- una bala pequeña,
- un perdigón inocuo para un pato,
- derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
- y desgarre el cielo con sus plumas.
- Que el oro mismo estalle sin motivo.
- Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
- se destroce.
- Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,
- tanto imposible amor inexpresable,
- nos vuelva tontos, monos sin sentido.
- Que tanto amor queme sus naves
- antes de llegar a tierra.
- Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
- niños, animales domésticos, señores,
- lo que duele.
- De: El tigre en la casa
- EDUARDO LIZALDE


