Darío Morales
En esta ocasión ,voy a rendir homenaje a un poeta ,que además de ser psicólogo,escribe más que como los ángeles ,yo diría, como los mortales apasionados, libres de ataduras morales y sobre todo escribe con tanta desesperación lingüística y carnal que yo leo y leo sus poemas hasta la extenuación.
- CIELO Y TIERRA
- Y las aguas de Arriba amaron a las de Abajo
- y eran las aguas de Abajo femeninas
- y las de Arriba masculinas...
- ¿Has oído, amada?
- Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
- Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar
- y el continente de las aguas dulces
- y el origen de las plantas
- y de los tiernos o duros o feroces animales
- de pluma o pelo o sin pluma ni pelo
- Yo soy la lluvia que te fertiliza
- En ti se cuecen las flores y los frutos
- y en mi el poder de fecundar
- ¿Has oído, amada?
- Nuestro lecho es el Universo que nos contiene
- ¿Has oído bien?
- Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
- Y mi amor se derrama sobre ti como la lluvia
- o como una cascada que cae del sol
- rompiendo entre nubes como entre peñascos
- y entre los colores del arco iris y entre las alas de los ángeles
- como entre las ramas espesas de una vegetación inverosímil
- Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
- ¿No lo escuchas?
- Y aunque digas que sí
- tal parece que no porque ahora Tierra
- cabalgas sobre mí (en el lecho que es el Universo)
- y eres tú el Cielo y tu amor se derrama sobre el mío
- como una lluvia fina
- Y yo era la Tierra hasta hace unos instantes pero ya no lo sé
- porque hemos girado y descansamos sobre nuestro costado
- y los dos somos Tierra durante unos minutos deleitosos
- Y ahora estoy de pie con los pies en la tierra y los ojos en el cielo
- y tú no eres ni Tierra ni Cielo porque te hago girar
- con los muslos unidos ferozmente a mi cintura
- y eres el ecuador o yo soy el planeta Saturno
- y tú eres los anillos que aprendimos en la escuela
- y giras
- Y ahora somos Cielo los dos y volamos
- elevándonos más allá del Universo
- Y en lo más alto del vuelo algo estalla en nosotros y caemos
- vencidos por la fuerza de nuestro propio ecuador que se ha quebrado
- Pero seguimos siendo Cielo aunque yazgamos en tierra
- Derrumbados en tierra pero Cielo
- Tierra revuelta y dulce pero Cielo
- Cielo vencido cielo revolcado pero Tierra
Pintura de Dario Morales
EL CALDITO
- Cuando el Fuego ama al Agua,
- y la acaricia, la enciende y la calienta hasta la ebullición,
- nace un producto nuevo
- que integra a los amantes en alquímica unión
- y al que nombramos caldo.
- Trabajé todo el día,
- labrando en una piedra una vasija blanca,
- y después me dormí.
- Ella ofrecía en el sueño una escudilla de oro.
- Me miraba
- de lado
- con la risita aquella que electriza
- mi corazón.
- Usó un diminutivo: el caldito.
- Era algo así como una despedida.
- Sonreía
- con la mitad del rostro
- ensombrecido por la cabellera.
- Ella me interrogaba.
- Yo temblaba.
- Pero sabía en el sueño todas las respuestas
- que en vigilia no sé:
- ¿En el caldo se integran...?
- Agua y Fuego.
- ¿El caldo de los ojos?
- Las lágrimas: alegría y dolor.
- ¿El caldo de la boca?
- La saliva: placer y excitación.
- ¿El caldo de la Vida?
- La sangre: caldo del corazón.
- Se acercó satisfecha.
- Extendió para mí su escudilla de oro
- y desapareció.
- Su voz ardía suavemente en el aire:
- Yo te dejo el caldito de mi sexo
- para que duermas bien
- Entonces desperté.
- Escucho el timbre de la diosa alada
- que reina en Sirenusa.
- Por mi espalda se mueve el dedo de la Musa.
- En la sombra me mira el rostro de Medusa.
pintura de Courbet
Darío Morales