- Queridísimos amigos, seguimos con mujeres artistas, en esta ocasión, una pintora con unos trabajos muy llamativos, sensuales y plenos de color.
- Con un aire exquisitamente cubista nos recrea la vista y nos seduce irremediablemente.
- La artista australiana, Catherine Abel, crea sorprendentes pinturas al óleo. Abel comenzó su carrera profesional en el año 2000, cuando se mudó a vivir a París.
- Su viaje desde allí a Italia la transformaría para siempre, después de conocer a los maestros del Renacimiento.
- Empieza a ser para Catherine una obsesión la necesidad de captar la belleza y la gracia en la figura femenina, tal y como había conocido desde el quattrocento italiano.
- A partir de este deseo de expresión, se reflejan en ella las influencias de los contemporáneos mezclados con los clásicos: Picasso, Braque, Dalí, incluso obras coetáneas de André Lhote y Tamara de Lempicka.
- Ambas influencias desde la mano personalísima y plena de fuerza y belleza crean unas sorprendentes figuras sensuales y deliciosamente hermosas.
- Después de ser aclamada durante sus exposiciones en París y San Francisco, Catherine ha retornado a sus orígenes australianos, estableciéndose en Sydney sin dejar de exhibir sus obras de arte, siendo una pintora de éxito a nivel internacional.
(BANQUETE)
- Si atravieso la última espiral,
- complétame la fuga con un beso
- por debajo del lóbulo; con eso
- vendería mis bienes por el mal.
- qué sencillo este juego: la moral
- se muere entre tus piernas por exceso,
- entrego la conciencia y luego ingreso
- en tu nerviosa boca de panal.
- Inventar un idioma que se calle.
- Malhablarnos.
- Hacer de ti a mordiscos
- mi mejor apetito hasta que estalle
- la tacaña razón de los ariscos,
- la obsesión por cuidar cada detalle,
- el miedo a que el placer nos deje bizcos.
- Andrés Neuman (El tobogán)
- Te amo así, sentada,
- con los senos cortados y clavados en el filo,
- como una transparencia
- del espaldar de la butaca rosa,
- con media cara en ángulo,
- el cabello entubado de colores,
- la camisa caída
- bajo el atornillado botón saliente del ombligo,
- y las piernas,
- las piernas confundidas con las patas
- que sostienen tu cuerpo
- en apariencia dislocado,
- adherido al journal que espera la lectura.
- Divinamente ancha, precisa, aunque dispersa,
- la belleza real
- que uno quisiera componer cada noche.
- Rafael Alberti: mujer con camisa

