Lienzo de cabecera: Françoise de Felice

domingo, marzo 27

Por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero

  • Queridos amigos, en esta ocasión os propongo disfrutar de un fragmento de prosa llena de lirismo en la que abunda el embrujo del realismo mágico.
  • Parece que a Gabriel García Márquez no le importara la opinión que sobre esta obra pudiera tener la Iglesia, más bien parece que quisiera provocar una reacción indignada en sus altos cargos.
  • Pero la respuesta tajante y vehemente de García Márquez se muestra así, más digno de crítica ha sido el Santo Oficio a través de sus crímenes impunes y lo sigue siendo en sus tenazas castrantes.
  • Cayetano Delaura se rebela contra tanta injusticia y el amor redime su sotana a través de los versos mágicos del que supone que es su antepasado, Garcilaso de la Vega.
  • La pasión de la víctima arde a través de la extensa y cobriza melena de Sierva María, protagonista absoluta de este arrebato relato.
  • Durante la cena le leyó al obispo con un ánimo nuevo.
  • Lo acompañó en las oraciones de la noche, como siempre, y mantuvo los ojos cerrados para pensar mejor en Sierva María mientras rezaba.
  • Se retiró a la biblioteca más temprano que de costumbre, pensando en ella, y cuanto más pensaba más le crecían las ansias de pensar.
  • Repitió en voz alta los sonetos de amor de Garcilaso, asustado por la sospecha de que en cada verso había una premonición cifrada que tenía algo que ver con su vida.
  • No logró dormir.
  • Al alba se dobló sobre el escritorio con la frente apoyada en el libro que no leyó.
  • Desde el fondo del sueño oyó los tres nocturnos de los maitines del nuevo día en el santuario vecino. «Dios te salve María de Todos los Ángeles»,
  • dijo dormido.
  • Su propia voz lo despertó de pronto, y vio a Sierva María con la bata de reclusa y la cabellera a fuego vivo sobre los hombros, que tiró el clavel viejo y puso un ramo de gardenias recién nacidas en el florero del mesón.
  • Delaura, con Garcilaso, le dijo de voz ardiente: «Por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero».
  • Sierva María sonrió sin mirarlo.
  • Él cerró los ojos para estar seguro de que no era un engaño de las sombras.
  • La visión se había desvanecido cuando los abrió, pero la biblioteca estaba saturada por el rastro de sus gardenias.
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  • Del amor y otros demonios: Gabriel García Márquez

23 comentarios:

AMALTEA dijo...

No me extraña nada la relación entre amor y religiosidad, pues cuando el amor es apasionado se desata un sentimiento místico que trasciende el mundo real. Es así, se ponga como se ponga el Santo oficio. La pintura que acompañas tiene ese punto de erotismo que imaginamos en Sierva Maria.

Un abrazo.

elena clásica dijo...

Muy valiente, Carmensabes, suscribo tus palabras sobre el oficio tenebroso del Santo Oficio, qué pena de hogueras y de siglos, el terror más absoluto disfrazado de amor generoso hacia el prójimo.

Me encanta esta obra de García Márquez, es de un lirismo arrebatado, como dices, sin duda. La imagen de Sierva María con su cabello que arrastra más allá de su estatura. El amor apasionado de Delaura, que encuentra en los versos de Garcilaso una premonición a cada uno de sus estados de ánimo y de intenso amor...

Las escenas con Sierva María atada por las monjas mientras Delaura la mira rendido. El amor que triunfa entre ambos, arrasa con todo excepto con la Iglesia, que arde con una crueldad más honda. Ya veremos quién sale vencedor, pues recuerdo que el comienzo de la obra es la visión del cuerpo de un cadáver en el cementerio por parte de Márquez, cuerpo femenino y portador de tan singular melena, incorrupta por el tiempo, "y ahora, ¿qué", parece exclamar García Márquez", "¿habéis sobrevivido vosotros a los siglos por alguna atribución humana o amorosa? o solo por el recuerdo del terror?"

Bravo, García Márquez, eres único.
Gracias, Carmesabes por traernos este pasaje inflamado de poesía, pasión y ternura enlazadas a los collares santeros de Sierva María.
Besazos.

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Las bellas imágenes con ojos tapados son el fiel reflejo de la soledad de Sierva María.
Así, sin ver el mundo de alrededor, puede soñar y sentir con mayor fuerza, con erotismo, con transgresión.
Para mí, Lucía Coghetto ha sabido plasmar en sus espléndidas pinturas un mundo femenino que posee más fuerza que el imaginado.
"Del amor y otros demonios" es la pasión por la vida y los sentimientos.
Carmen, has sabido elegir con acierto y sensibilidad femeninas, únicas, dígase lo que se diga, la perfecta unión texto-imagen.

mateosantamarta dijo...

Un gran relato. Un saludo.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Que hermosas pinturas, realmente no conocia a esta artista. Junto con los textos y la musica son una caricia para el alma.
¿Has pensado alguna vez en hacer una serie de pinturas de mujeres con gatos? Si es que algun pintor se tomo el trabajo de retratar a las feminas en compañia de sus bien amados felinos, que siempre han sido una mas que grata compañia. Si ninguno lo hizo, habria que emepezar una campaña urgente: pintar la relacion entre las mujeres y sus mascotas felinas.

María de los Ángeles dijo...

Las palabras de García Marquez son magníficas, pero las pinturas me dejan sin aliento, sobre todo esas de ángeles. Admiro tu sensibilidad para el arte y te agradezco por enseñarme a mirar estas cosas tan bellas.
Beso Carmen!

virgi dijo...

Como acostumbras, querida Carmen, acompañas espléndidamente al siempre único Gabo.
Esta mujeres parecen haber llegado al éxtasis, con sus vendas reniegan de la visión que el mundo les ofrece y se acercan a los ángeles. Alguna de ellas podría haber servido de modelo para Bernini y su Santa Teresa.
Un abrazo, querida profe.

TriniReina dijo...

Hace mucho que leí esta obra de García Márquez, ahora, al leer este pasaje aquí, creo que es hora de releerla.

Las pinturas me han sobrecogido.

Abrazos

helena dijo...

Mujeres de ojos cubiertos,o cerrados, como si no quisieran ver más que sus propias almas, estas pinturas me llenan el corazón.
No se puede huir de todo, sólo silenciarlo.
Un besazo, querida carmen

Taty Cascada dijo...

Maravilloso Carmen...Las letras de Márquez que son un placer leer, y los óleos de Lucía Coghetto todo un descubrimiento para mis ojos.
Un beso.

Felipe dijo...

El fragmento de García Márquez refleja la personalidad de Gabo.

Sin embargo,lo que me ha dejado impresionado son los cuador de Lucía Coghetto,pintora que no conocía y que te agradezco por descubrírmela.

Gracias,Carmen y un beso por esta excelente entrada

PACO HIDALGO dijo...

Leí esta obra hace tiempo, pero no recordaba ahora ese instante preciso descrito por tí. Tiene todo el lirismo del realismo mágico y es magnífica metáfora de la sierva con los ojos vendados y el aroma de las gardenias. Me ha impresionado positivamente las imágenes de Lucía coghetto, son tan visulaes. En fin, Carmen, en placer leer a García Márquez en tu espacio y poder saludarte. Feliz semana.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

García Márquez y Garcilaso: qué fiesta literaria más certera esta que nos traes con tu entrada.
Besos.

Montserrat Sala dijo...

Es siempre un gran placer pasar por tu ventana siempre abierta al arte.
saludos.

Jota Ele dijo...

A mi también me han impresionado más las pinturas de Lucía Coghetto,.

¡Ay, Carmenchu de mi alma! ¡Que te tengo muy abandonada!

Tendré que solucionar eso.

Besazos, bella.

ROMO XIII dijo...

Bonita técnica, supongo que sobre tabla, y del sublime Gabriel ¿qué se puede decir?.

Besos.

Señor De la Vega dijo...

Mi querida Señora,

Garcilaso en ese par de versos, asegura que la premisa del pasado es cierta, porque el presente existe, para anticipar un futuro, que en lo continuo va matando.

Y solo si la muerte continua del amor sentido es cierta, el resto se mantiene, porque es el presente del amor lo único que importa, y ese presente da sentido a cualquier tiempo que pasó o llegase.
¿Hay modo más bello para expresar lo seguro que se está en lo que se ama: del amor encontrado o modo más ingenuo de engañarse, al desear no vivir más allá de lo sentido en el momento que se ama?

Los tercetos finales del soneto donde se hallan dicen:

"Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuando tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
" G.V.

Carmensabes,
Es mi disfrutar con vos
igualmente destino y destinado,
pues hallo en vuestro espacio nuestro espacio
si placer tengo en ver por vuestros ojos,
en ellos me deleito, confortado
porque puedo sentir si soy mirado
y siéndolo sonrojo

Besos y Suyo, Z+-----

Carmela Rey dijo...

De nuevo, me dejo; me dejo guiar por tí a través de tu trabajo, de tu mano aprendo. De la pintura hay que dejarse impregnar de la sensibilidad y el erotismo que muestran. De Garcia Márquez, ¿qué decir, cuando está todo dicho?.
Muchas gracias querida amiga, por tu generosidad de compartir tus trabajos.
Un fuerte abrazo.

CarmenBéjar dijo...

Confieso que tengo que leer más la obra del genial García Märquez y más al leer tu entrada. Me gusta la plenitud del sentimiento que transmite, a la vez que marcado por el lirismo y la delicadeza de un suspiro.

Besos

Semi dijo...

Las tablas de L.Goghetto resuman por sus vetas y nudos ese misticismo erótico del amor endemoniado de la protagonista a su exorcista. Todo un acierto en aras a la tolerancia. Un abrazo.

Julián dijo...

Cuando el hombre se siente impune aparece el mal absoluto: la tortura. Es la Inquisición, Bosnia, Intxaurrondo, Guantánamo … Somos ángel (magnífico el ángel-mujer de Lucía Coghetto) y demonio (los de Gª Márquez, el amor también, a veces...), el único animal capaz de torturar, y a la vez escribir, pintar, componer… raro producto de la evolución.
Torquemada, Menguele, Videla, Garcilaso, García Márquez, Lucía Coghetto… en el mismo lodo todos manoseaos, que dijo Discépolo en su Cambalache.

Cualquier excusa es buena para releer a don Gabriel, que no será un ángel, pero escribe como si lo fuera.
Que nunca nos sintamos impunes. Que las únicas cuerdas que toquemos sean las de las guitarras, que las únicas tenazas que empuñen unas manos sean las de rizar las pestañas. Que el arte nos haga mejores. Gracias por contribuir a ello con tu tiempo y sabiduría. Un saludo

Marina dijo...

Hola Princesa. Qué decir del texto. García Marquez y yo somos viejos amigos.

Por eso te voy a hablar más de las pinturas. He subido y bajado el cursor varias veces, escudriñando, disfrutando, pasando mis ojos por los contornos y las formas. Tienen tal fuerza que me quedo sin aliento. Me han fascinado estas mujeres hermosas.
Hermosas como tú.
Mil besos señorita.

Anónimo dijo...

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