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jueves, diciembre 22

Invierno

Caspar David Friedrich
  • " Constancia de la escarcha, cada vez

  • más blanca, más helada. Parecía

  • que el fulgor salino de los cristales

  • hubiera transformado la esencia de las cosas

  • al cubrirlas: tus pasos cruzaban aquel mundo

  • como si de un momento a otro fuera a romper

  • en campanas de vidrio, o en helados vibráfonos,

  • y la luz golpeaba las colinas inermes

  • y les daba relieve: alineados

  • en lo blanco, los árboles mostraban

  • nervios de taracea, mínimos, irreales,

  • y el sol daba de pleno en su leve armadura

  • que pronto, en una sola tarde, se desharía."

..
  • Charles Tomlinson (Penkhull, 1927)

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Fritz Thaulow
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Fritz Thaulow

domingo, marzo 27

Por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero

  • Queridos amigos, en esta ocasión os propongo disfrutar de un fragmento de prosa llena de lirismo en la que abunda el embrujo del realismo mágico.
  • Parece que a Gabriel García Márquez no le importara la opinión que sobre esta obra pudiera tener la Iglesia, más bien parece que quisiera provocar una reacción indignada en sus altos cargos.
  • Pero la respuesta tajante y vehemente de García Márquez se muestra así, más digno de crítica ha sido el Santo Oficio a través de sus crímenes impunes y lo sigue siendo en sus tenazas castrantes.
  • Cayetano Delaura se rebela contra tanta injusticia y el amor redime su sotana a través de los versos mágicos del que supone que es su antepasado, Garcilaso de la Vega.
  • La pasión de la víctima arde a través de la extensa y cobriza melena de Sierva María, protagonista absoluta de este arrebato relato.
  • Durante la cena le leyó al obispo con un ánimo nuevo.
  • Lo acompañó en las oraciones de la noche, como siempre, y mantuvo los ojos cerrados para pensar mejor en Sierva María mientras rezaba.
  • Se retiró a la biblioteca más temprano que de costumbre, pensando en ella, y cuanto más pensaba más le crecían las ansias de pensar.
  • Repitió en voz alta los sonetos de amor de Garcilaso, asustado por la sospecha de que en cada verso había una premonición cifrada que tenía algo que ver con su vida.
  • No logró dormir.
  • Al alba se dobló sobre el escritorio con la frente apoyada en el libro que no leyó.
  • Desde el fondo del sueño oyó los tres nocturnos de los maitines del nuevo día en el santuario vecino. «Dios te salve María de Todos los Ángeles»,
  • dijo dormido.
  • Su propia voz lo despertó de pronto, y vio a Sierva María con la bata de reclusa y la cabellera a fuego vivo sobre los hombros, que tiró el clavel viejo y puso un ramo de gardenias recién nacidas en el florero del mesón.
  • Delaura, con Garcilaso, le dijo de voz ardiente: «Por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero».
  • Sierva María sonrió sin mirarlo.
  • Él cerró los ojos para estar seguro de que no era un engaño de las sombras.
  • La visión se había desvanecido cuando los abrió, pero la biblioteca estaba saturada por el rastro de sus gardenias.
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  • Del amor y otros demonios: Gabriel García Márquez

domingo, enero 23

El amor brujo

  • Queridos amigos, continuamos con nuestra admiración por las mujeres artistas.
  • Hoy nos visita una pintora holandesa: Escha van den Bogerd.
  • Estudió arte en diferentes escuelas de Florencia, Austria y en su país natal Holanda.
  • Ella nos dice que su inspiración son los antiguos maestros, sobre todo Caravaggio, Rembrandt y Da Vinci donde la luz de sus pinturas iluminarán para siempre su sentido del arte.
  • La feminidad y una gran fuerza emocional destaca en sus lienzos llenando de vitalidad y frescura dramática a las protagonistas de sus óleos.
  • Escha van den Bogerd quiere compartir con nosotros sus sentimientos más profundos y nos invita a dejarnos seducir por sus obras.
  • También nos va a acompañar en esta entrada una escritora valiente y brillante, la argentina María Rosa Lojo.
  • Con un pequeño texto delicioso e inspirado donde la prosa se funde exquisitamente con la poesía.
  • Todo un lujo.
  • El amor brujo
  • El amor brujo –dicen- es una maldición luminosa que se transmite por la vista y se propaga rápidamente a todos los sentidos de un cuerpo domesticado por la insensatez y la desdicha.
    • El amor brujo puede tomar la forma de un ángel herético, de un gitano infiel o de una ferviente vocación equivocada.
    • Es deslumbrante y disoluto, profesa la terquedad y la desmesura.
    • Cuando el amante se ve libre de él ya no le quedan restos para vivir la vida decorosa de los que no sufrieron maldición alguna ni tuvieron los ojos vulnerables.
    • Incapaces de abandonar sus malos hábitos, los dejados por su mano ya no serán felices en el ángulo oscuro donde una vez ardieron los fuegos de San Juan y el amor triunfante saltó sobre las brasas.
  • María Rosa Lojo : Buenos Aires en 1954
inverno, <span class=<span class= <span class= Sensible, <span class=
<span class= <span class= Amante, <span class= Visione, <span class= <span class=

miércoles, diciembre 23

ENAMORADOS DESENAMORADOS

GABRIELLE- BAKKER
  • Queridos amigos, estas fechas navideñas son un estupendo momento para leer, os dejo un texto lleno de humor del genial Roland Topor (7 de enero de 1938 en París-16 de abril de 1997).
  • Escritor, pintor, ilustrador y cineasta francés de origen polaco.
  • Su obra está llena de sarcasmo y un marcadísimo humor negro. Este texto es un ejemplo de ello, espero que os guste.
Mary Jane Ansell
  • FELIZ NAVIDAD A TODOS.
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Pia Di Stefano
  • ENAMORADOS DESENAMORADOS
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  • Separe a dos enamorados.
  • Ponga en una olla un trozo de mantequilla del tamaño de un bebé.
  • Cuando la mantequilla esté caliente, mate a los enamorados deshechos en lágrimas, vacíelos, y, después, póngalos a cocer juntos.
  • Cuando hayan adquirido una bonita palidez, retírelos.
Jean Béraud
  • Haga un caldo con harina y mantequilla, sal, pimienta, un ramito de muguete (si es temporada), tomillo y laurel.
  • Vuelva a echar a los enamorados en la olla, con una docena de cebollitas tiernas y, quince minutos antes de servir, añada unos cuantos champiñones.
  • Se pueden agregar unos golpes y unas cuantas heridas.
Lee Price
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martes, noviembre 3

La viuda de Demetrio, Miguel de Unamuno

Ramón Casas
  • Queridos amigos, esta vez os traigo un texto de Miguel de Unamuno, sobran las palabras ante este genio de las letras. Pensador, poeta, filósofo, un escritor fuera de serie que sigue provocando la fascinación y la admiración de cuantos leen sus libros.
  • Particularmente me entusiasma, no me canso nunca de leer sus escritos y en esta ocasión os dejo un texto exquisito, irónico, inteligente y brillante que hará, espero, las delicias de todos vosotros.
Amadeo Modigliani
  • Conocí una cierta viuda, afligida de serlo, pero admirablemente vividora, y hasta filósofa, con la más honda filosofía de la viudez.
  • Faltábale el consuelo de los hijos, pues su marido no se los había dejado, de manera que en ellos se reprodujese.
  • Pero, aunque sin hijos, no por eso dejó de encontrar un muy elevado y muy sutil consuelo a la aflicción de su temprana viudez.
Edouard Manet
  • Y digo temprana, porque había enviudado a los veintisiete años, aunque yo no la conocí sino cuando pasaba ya de los sesenta y siete; esto es, cuarenta años después.
James Jacques Joseph Tissot
  • Cuando ocurrió aquella inesperada desgracia —me decía—; cuando me vi de repente sin marido, de una manera trágica y a los dos años escasos de matrimonio, que fueron una continua luna de miel, creí morirme.
  • Es más, aun deseé morirme, pedí a Dios la muerte, con toda la fuerza de mi alma, para ir a reunirme cuanto antes con mi adorado Demetrio, y si me dejo llevar del demonio, enemigo de la vida, me suicido.
James Jacques Joseph Tissot
  • —¿Y no se suicidó usted? —la pregunté.
  • —No, ya lo ve usted.
  • —Tiene usted razón; ya caigo —respondí.
  • —No me suicidé, y hasta encontré bien pronto un soberano consuelo a mi aflicción y un motivo de vivir.
  • —¡Ah, un motivo de vivir! —exclamé—. ¿Y para qué vive usted?
  • —Pues, vivo para encomendar a Dios el alma de mi Demetrio y aplicarle mis merecimientos por la gracia del Señor. Y así, cuantos más años viva, más servicios puedo rendir a su pobre alma.
  • Porque ya sabrá usted que, una vez muertos, nada podemos hacer por nuestros muertos; hay que estar viva para hacer por ellos.
  • —¡Consoladora doctrina! —exclamé, sin poderme contener.
  • —Y, además —añadió la afligida viuda—, gozo un singular placer, cual es el de esperar el día en que vaya a reunirme con mi Demetrio. Esta esperanza es un verdadero deleite.
Giorgio de Chirico
  • Así lo creo, señora —contesté—. Esperar morirse y desearlo, y vivir gozándose en esa esperanza y ese deseo, ha de ser mucho mejor que morirse de una vez y de verdad. Porque una vez muerto, no le queda a uno, me parece, el goce de la esperanza de dejar esta vida miserable.
  • —Así parece —dijo pensativa, la larga viuda de Demetrio.
  • —Ya dijo, señora, el gran Leopardi, a quien usted conoce...
  • —Sí que conozco sus obras, en efecto, y me han consolado no poco...
  • —Ya dijo, pues, Leopardi, que el mejor día es el sábado y que no debe a uno importarle que no le llegue el domingo. Hay que vivir en víspera; cuanto más larga mejor.
Joaquin Sorolla y Bastida, retrato de Unamuno
  • Además, amigo D. Miguel —me dijo la viuda—, yo me preparo para una buena muerte, para una muerte que me permita unirme de nuevo a mi difunto Demetrio, y toda preparación me parece poca y corta. Cuanto más larga mejor.
  • —Además, así —le contesté— se prolonga el deleite de la espera.
  • Ya habrá usted observado, señora, qué cuando le dan un exquisito pastel a un niño, si éste es torpe y grosero se lo devora al momento y casi sin mascarlo, se lo traga; pero si es de gusto delicado, lo está contemplando largo rato haciéndole la rosca, inspeccionándolo y circunspeccionándolo ...
  • —¿Que distinción es ésa? —me preguntó.
  • Y yo, que había soltado esas dos palabras para que me preguntase por su distinción y cambiar así de tema, con objeto de hacer la conversación más amena y esperar más divertidamente a que se acabara, le dije:
Claude Oscar Monet
  • Cuando se inspecciona una cosa, señora, el sujeto inspeccionador se está quieto y hace dar vueltas al objeto inspeccionado, para poder verlo por sus caras todas; mientras que cuando se trata de un objeto al que no podemos voltearlo, hay que ir uno mismo, el sujeto, a su alrededor y circunspeccionarlo. Así, cabe inspeccionar un caballo o una manzana, pero a una torre o una montaña es menester circunspeccionarla.
  • —¡Es bonito!
  • —Muy bonito, señora. Y así, el niño juicioso inspecciona y circunspecciona el pastel, y, si es soberanamente juicioso, lo guarda y no se lo come.
Evgenia Gapchinska
  • Así tengo yo una amiga, viuda como yo, aunque no tantos años —me dijo—, que guarda, hace más de treinta, en un armario, los dulces de la boda.
  • —Y hace bien, señora; hace muy bien. Y supongo que se hará enterrar con ellos, como no se los reserve para que con ellos se rompan las primeras muelas sus nietos. Estos dulces fósiles tienen un singular encanto.
  • —¡Ay, los dulces fósiles! —suspiró la viuda de Demetrio, añadiendo—: ¿Y de las amarguras fósiles, qué me dice usted, amigo D. Miguel?
  • —De esas le digo, señora —y al decir esto, mi voz tomó un acento profético y solemne—, que el supremo arte de la vida es el de divertirse con el dolor.
István Farkas
  • Y entonces, en última confidencia ya, me confió la viuda de Demetrio que había querido guardar en un lacrimatorio las lágrimas que a la muerte de su marido derramó, en la esperanza de que cristalizaran en perlas; pero se le habían evaporado, dejando un imperceptible sedimento, un invisible poso de sales.
  • —Esta es la sal de la tierra —le dije—, sal de lágrimas. Y si por ella no fuera, seríanos insípida y sosa la vida.
Man Ray, photo
  • —Hay que pasarla a ratos... —empezó a decir la filosófica viuda.
  • Y yo la atajé diciendo:
  • —No; no, señora; algo más. Hay que aprender a divertirse con el dolor. Y vivir mucho, para poder gozar más tiempo de la dulce esperanza de la muerte. Ya dijo Galileo, señora, que "quien se despoja de la vida, prívase, al mismo punto, de poder lamentarse de esa o de otra pérdida".
Mary Stevenson Cassatt
  • —¡Profunda sentencia! —exclamó la filosófica viuda, y volviendo su filosófica mirada al retrato de su difunto marido, debió pensar que éste no había envejecido, como ella, y que se encontrarían con cuarenta años de diferencia; miróme luego, revoloteó una sonrisa agridulce por su boca, a la vez que un fruncimiento dulciagrio por su ceño, y, al despedirse, me dijo: —Vaya, voy a encomendar a Dios a mi marido.
  • —Dios le dé salud y larga vida para encomendarlo —le dije, y me salí.
José Gutiérrez Solana, retrato de Unamuno
  • Si adoptaran la filosofía de esta viuda modelo todos los viudos y viudas que son, que han sido —esto de haber sido viudo tiene su misterio— y que serán, y lo mismo de una persona que de una idea, pronto se vería que eso que llaman por ahí pesimismo es lo más divertido que hay.
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  • La viuda de Demetrio
  • (Ensayo de filosofía moral)
  • Publicado en el periódico "Mundo Gráfico", Madrid, 22-5-1912
  • Miguel de Unamuno
Thomas Couture
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