- El tema de los bodegones en la pintura, siempre fascinó a los artistas, sobre todo a partir de El Barroco. La naturaleza muerta o inanimada es una fuente de inspiración irresistible que cobra vida en manos del pintor.
- Flores, frutas y demás objetos toman protagonismo en muchas de las obras maestras del arte.
- En este caso, os ofreceré una pequeña muestra de bodegones con frutas. Sensuales colores, texturas insinuantes y apetecibles, alzan su voz en estos lienzos, haciendo las delicias de quienes los contemplamos.
- El poema de mi admirado Andrés Neuman habla magistralmente con su poema de Un bodegón con peligro.
- Qué disfrutéis amigos.
- Para que alguna cosa resulte necesaria
- hace falta el peligro.
- Un plácido frutero
- ofrece su sabor a manos llenas.
- Te acercas seducido
- por el suave mordisco de la luz
- sobre la porcelana. Afuera llueve
- o acaba de parar hace un momento.
- Cinco dedos curiosos acarician
- unas uvas amargas,
- una manzana envuelta en pergamino,
- unos limones todavía verdes.
- Cuando hundes la mano
- las frutas se te abren como el agua.
- ¿No sabías que al fondo de un intento,
- si es nuevo y palpitante,
- aguarda siempre una granada?
- Estalla
- el frutero y revienta en mil pedazos,
- mostrándote los hombros de la tarde.
- Como todo matiz, las luces leves
- sirven para explotar. Es necesario.
- Su requisito es el peligro, eso.
- Bodegón con peligro
- Métodos de la noche
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- Década (Poesía 1997-2007), Acantilado, Barcelona, 2008

























