Lienzo de cabecera: Françoise de Felice

martes, noviembre 3

La viuda de Demetrio, Miguel de Unamuno

Ramón Casas
  • Queridos amigos, esta vez os traigo un texto de Miguel de Unamuno, sobran las palabras ante este genio de las letras. Pensador, poeta, filósofo, un escritor fuera de serie que sigue provocando la fascinación y la admiración de cuantos leen sus libros.
  • Particularmente me entusiasma, no me canso nunca de leer sus escritos y en esta ocasión os dejo un texto exquisito, irónico, inteligente y brillante que hará, espero, las delicias de todos vosotros.
Amadeo Modigliani
  • Conocí una cierta viuda, afligida de serlo, pero admirablemente vividora, y hasta filósofa, con la más honda filosofía de la viudez.
  • Faltábale el consuelo de los hijos, pues su marido no se los había dejado, de manera que en ellos se reprodujese.
  • Pero, aunque sin hijos, no por eso dejó de encontrar un muy elevado y muy sutil consuelo a la aflicción de su temprana viudez.
Edouard Manet
  • Y digo temprana, porque había enviudado a los veintisiete años, aunque yo no la conocí sino cuando pasaba ya de los sesenta y siete; esto es, cuarenta años después.
James Jacques Joseph Tissot
  • Cuando ocurrió aquella inesperada desgracia —me decía—; cuando me vi de repente sin marido, de una manera trágica y a los dos años escasos de matrimonio, que fueron una continua luna de miel, creí morirme.
  • Es más, aun deseé morirme, pedí a Dios la muerte, con toda la fuerza de mi alma, para ir a reunirme cuanto antes con mi adorado Demetrio, y si me dejo llevar del demonio, enemigo de la vida, me suicido.
James Jacques Joseph Tissot
  • —¿Y no se suicidó usted? —la pregunté.
  • —No, ya lo ve usted.
  • —Tiene usted razón; ya caigo —respondí.
  • —No me suicidé, y hasta encontré bien pronto un soberano consuelo a mi aflicción y un motivo de vivir.
  • —¡Ah, un motivo de vivir! —exclamé—. ¿Y para qué vive usted?
  • —Pues, vivo para encomendar a Dios el alma de mi Demetrio y aplicarle mis merecimientos por la gracia del Señor. Y así, cuantos más años viva, más servicios puedo rendir a su pobre alma.
  • Porque ya sabrá usted que, una vez muertos, nada podemos hacer por nuestros muertos; hay que estar viva para hacer por ellos.
  • —¡Consoladora doctrina! —exclamé, sin poderme contener.
  • —Y, además —añadió la afligida viuda—, gozo un singular placer, cual es el de esperar el día en que vaya a reunirme con mi Demetrio. Esta esperanza es un verdadero deleite.
Giorgio de Chirico
  • Así lo creo, señora —contesté—. Esperar morirse y desearlo, y vivir gozándose en esa esperanza y ese deseo, ha de ser mucho mejor que morirse de una vez y de verdad. Porque una vez muerto, no le queda a uno, me parece, el goce de la esperanza de dejar esta vida miserable.
  • —Así parece —dijo pensativa, la larga viuda de Demetrio.
  • —Ya dijo, señora, el gran Leopardi, a quien usted conoce...
  • —Sí que conozco sus obras, en efecto, y me han consolado no poco...
  • —Ya dijo, pues, Leopardi, que el mejor día es el sábado y que no debe a uno importarle que no le llegue el domingo. Hay que vivir en víspera; cuanto más larga mejor.
Joaquin Sorolla y Bastida, retrato de Unamuno
  • Además, amigo D. Miguel —me dijo la viuda—, yo me preparo para una buena muerte, para una muerte que me permita unirme de nuevo a mi difunto Demetrio, y toda preparación me parece poca y corta. Cuanto más larga mejor.
  • —Además, así —le contesté— se prolonga el deleite de la espera.
  • Ya habrá usted observado, señora, qué cuando le dan un exquisito pastel a un niño, si éste es torpe y grosero se lo devora al momento y casi sin mascarlo, se lo traga; pero si es de gusto delicado, lo está contemplando largo rato haciéndole la rosca, inspeccionándolo y circunspeccionándolo ...
  • —¿Que distinción es ésa? —me preguntó.
  • Y yo, que había soltado esas dos palabras para que me preguntase por su distinción y cambiar así de tema, con objeto de hacer la conversación más amena y esperar más divertidamente a que se acabara, le dije:
Claude Oscar Monet
  • Cuando se inspecciona una cosa, señora, el sujeto inspeccionador se está quieto y hace dar vueltas al objeto inspeccionado, para poder verlo por sus caras todas; mientras que cuando se trata de un objeto al que no podemos voltearlo, hay que ir uno mismo, el sujeto, a su alrededor y circunspeccionarlo. Así, cabe inspeccionar un caballo o una manzana, pero a una torre o una montaña es menester circunspeccionarla.
  • —¡Es bonito!
  • —Muy bonito, señora. Y así, el niño juicioso inspecciona y circunspecciona el pastel, y, si es soberanamente juicioso, lo guarda y no se lo come.
Evgenia Gapchinska
  • Así tengo yo una amiga, viuda como yo, aunque no tantos años —me dijo—, que guarda, hace más de treinta, en un armario, los dulces de la boda.
  • —Y hace bien, señora; hace muy bien. Y supongo que se hará enterrar con ellos, como no se los reserve para que con ellos se rompan las primeras muelas sus nietos. Estos dulces fósiles tienen un singular encanto.
  • —¡Ay, los dulces fósiles! —suspiró la viuda de Demetrio, añadiendo—: ¿Y de las amarguras fósiles, qué me dice usted, amigo D. Miguel?
  • —De esas le digo, señora —y al decir esto, mi voz tomó un acento profético y solemne—, que el supremo arte de la vida es el de divertirse con el dolor.
István Farkas
  • Y entonces, en última confidencia ya, me confió la viuda de Demetrio que había querido guardar en un lacrimatorio las lágrimas que a la muerte de su marido derramó, en la esperanza de que cristalizaran en perlas; pero se le habían evaporado, dejando un imperceptible sedimento, un invisible poso de sales.
  • —Esta es la sal de la tierra —le dije—, sal de lágrimas. Y si por ella no fuera, seríanos insípida y sosa la vida.
Man Ray, photo
  • —Hay que pasarla a ratos... —empezó a decir la filosófica viuda.
  • Y yo la atajé diciendo:
  • —No; no, señora; algo más. Hay que aprender a divertirse con el dolor. Y vivir mucho, para poder gozar más tiempo de la dulce esperanza de la muerte. Ya dijo Galileo, señora, que "quien se despoja de la vida, prívase, al mismo punto, de poder lamentarse de esa o de otra pérdida".
Mary Stevenson Cassatt
  • —¡Profunda sentencia! —exclamó la filosófica viuda, y volviendo su filosófica mirada al retrato de su difunto marido, debió pensar que éste no había envejecido, como ella, y que se encontrarían con cuarenta años de diferencia; miróme luego, revoloteó una sonrisa agridulce por su boca, a la vez que un fruncimiento dulciagrio por su ceño, y, al despedirse, me dijo: —Vaya, voy a encomendar a Dios a mi marido.
  • —Dios le dé salud y larga vida para encomendarlo —le dije, y me salí.
José Gutiérrez Solana, retrato de Unamuno
  • Si adoptaran la filosofía de esta viuda modelo todos los viudos y viudas que son, que han sido —esto de haber sido viudo tiene su misterio— y que serán, y lo mismo de una persona que de una idea, pronto se vería que eso que llaman por ahí pesimismo es lo más divertido que hay.
-----------------------------------
  • La viuda de Demetrio
  • (Ensayo de filosofía moral)
  • Publicado en el periódico "Mundo Gráfico", Madrid, 22-5-1912
  • Miguel de Unamuno
Thomas Couture
Safe Creative #0911024813180

41 comentarios:

VELPISTER dijo...

siempre un placer leer a Unamuno. Siempre un placer pasar por aquí. Verás, estoy preparando unas opos bastante complicadas (Profesor de piano del conservatorio) que se celebrarán (supongo) en Junio del 2010. Esto me quita casi todo el tiempo para todo lo demás (Escribir, pintar, incluso tocar lo que yo quiero), pero no me quito el tiempo de pasar por aquí, a aprender.
un abrazo.

Andrea dijo...

Ironía e inteligencia, como bien dices, se unen en este díálogo para tendernos un puente a la esperanza.

Ningún otro texto podría reflejar mejor que la esperanza reside únicamente en nuestra manera de ver y afrontar la vida y sus obstáculos. Y que el buen humor es una ayuda indispensable en los momentos más difíciles.

Gracioso el principio:
-¿y no se sucidó usted?
-No, ya lo ve usted. ^-^

Muy hermosas las pinturas,me gustaron especialmente la de Mary Stevenson Cassatt,José Gutiérrez Solana, Thomas Couture y la de Evgenia Gapchinska. Esta pintura es deliciosa, dan ganas de comer tarta solo con verla... yo también haría como los niños!!

Elocuencia y genialidad como sólo tú sabes traernos!

Te estimo mucho Carmen
un besazo muy, muy fuerte.

Adolfo Payés dijo...

Que hermoso escrito.. me has dejado con las imágenes tan bellas en mis pupilas.. con el texto extraordinario de Unamuno..

Que delicia leerte.. visitarte es lo máximo..

Un abrazo
Saludos fraternos..

elena clásica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
elena clásica dijo...

¡Qué bueno! Qué gran narrador y filósofo, aunando ambas facetas habitualmente, el gran Unamuno.
Una vuelta de tuerca sorpresiva: invitación al pesimismo, "lo más divertido que hay". Después de la muerte, en efecto, no nos queda el consuelo de que ésta llegue. Y, desde luego, la verdadera felicidad, creo yo, está en la espera de aquello que quieres conseguir y no en la consecución misma.
Bellísimo texto y cómo no unas pinturas exquisitas: me han impresionado especialmente István Farkas, Sorolla, Modigliani, Ramón Casas, ¡brutal! y Eugenia Gapchinska ¡para comérselo!!

Superándote siempre, besazos.

Gabiprog dijo...

Que cabrón este Miguel!
Y lo bien que escribe!

;)

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Cómo arrastra Unamuno, incluso cuando no estamos de acuerdo con él. Qué soberbio en su escritura.

Soledad.B dijo...

Que bueno Unamuno, Carmen y que buen texto,la esperanza es siempre un gran consuelo y siempre la tenemos que tener presente para que lo que tiene que venir nos haga felices ,gran eleccion como siempre las pinturas y el texto,es una gran leccion siempre la que me llevo de este gran lugar lleno de arte.

Besos.
Soledad.B

Jota Ele dijo...

Leer a Unamuno es una delicia y este texto que nos muestras, Carmen, no podía ser una excepción.

Por otra parte, tu exquisito gusto para ilustrar la entrada con todas esas pinturas, lo hace aun más atractivo.

Besos.

El transcriptor dijo...

Hacía tiempo que no leía a Unamuno. Me alegro de la certero de tu elección, Carmen, y como siempre, del gozo de las pinturas con que has ilustrado la entrada.

Besos.

ROMO XIII dijo...

¡¡Me encanta circunspeccionarte!!
Saludos

isobel dijo...

un genio muy bien acompañado con tus pinturas, saludos selenitas

muchacha en la ventana dijo...

Que genio...gran texto para reflexionar.

un saludo

Sara dijo...

Genial Unamuno.
Besicos.

€_r_i_K dijo...

Gracias Carmen, Cierto que D. Miguél era un genio, en cuanto a las frases que aún no daría para filosofar un par de día sin parar....


ABrazos......

Marina dijo...

Buena lectura para esta hora de la noche. Sonreir es muy sano.

Unamuno estuvo en el Ateneo del que fui Presidenta años más tarde. Leí su conferencia, me contaron sus anécdotas y tuve en mis manos muchas cartas por él escritas... todo un placer.

Un beso guapa.

Mimí dijo...

Un ensayo genial el de Unamuno.¡Me lo he pasado pipa!
Un saludo desde los mares extremeños.

Lozzano dijo...

Grande Unamuno. Este gran pensador, con su agudísima ironía ... muy bueno el texto que nos has rescatado: al leerlo nos hace pensar con la sonrisa torcida.
Besos.

Dilman dijo...

Divertido y agradable relato que juega con un ritmo de antónimos, lo dulce y lo salado, lo sólido y lo blando, lo líquido y lo evaporado, lo joven y lo viejo, lo pasado y lo futuro: la vida y la muerte, todo atado con el hilo de lo presente que inspecciona y circuninspecciona.
Magnífico ejercicio filosófico que decanta la pasión del vivir de la pasión de la muerte, sin que uno de los dos platos pese más que el otro en la balanza del pensamiento y del juicio. Eso es saber VIVIR.
Escrito digno de una intérprete y lectora inteligente y sensible como lo es CARMENSABES!!!

Soledad Sánchez M. dijo...

Efectivamente, Carmen, como bien dices, un texto exquisito que me ha alegrado el comienzo de esta tarde plomiza.

Aderezado con las bellas imágenes que nos regalas... un auténtico lujo.

Un beso.

Soledad.

J.Carlos dijo...

Don Miguel nunca defrauda; no sólo fue una de las conciencias críticas de la España de entre siglos, si no que nos dejó una obra plena y variada, de la que este texto es buena prueba; hacer un ensayo filosófico planteado como un relato.
Carmen nuevamente te superas, contigo no existe el olvido, continuamente nos rescatas de él a artistas imprescidibles.
Abrazos

carmencmbejar dijo...

Me asombra el tono iróncio y a la vez analítico y filosófico que toma Unamuno en el caso de sta viuda. Irónico, sobre todo, con el tema de las lágrimas y los pasteles (mira que intentar guardarlos) y a la vez filosófico, como en todos sus escritos, de profundizar en el alma humana. Su deleite ante lo que vendrá, degustando con fruición lo que más se desea para poder disfrutar más de ello, me recuerda a los preparativos de un viaje. Se deleita más una persona esperando, tachando los días que quedan, organizándolo, que luego el viaje en sí, porque éste se pasa como un suspiro. Y qué es la muerte si no otro viaje a lo desconocido...

Como siempre un placer degustar tus selecciones, tus entradas a las que otorgas un mimo especial.

Un besazo

virgi dijo...

Con ese soterrado sentido del humor, una clarividencia impresionante y su manera de expresarlo...aún así, estuvo un tiempo desterrado en Fuerteventura.

¡qué hermosos cuadros! los de Casas, Manet (¡qué azul...! ni Klein, ni nada), Cassat, Monet...es que no se te escapa nada.
Los atrapas y nos los entregas, tesoro, ml gracias

Meigo,aprendiz de Druida dijo...

FElicidades por tu blog. He pasado, y pasaré, un rato excelente.
Del texto y de Unamuno, que decir. Tú además lo has adornado de manera perfecta. si ya es facil leer a Unamuno, tu aún lo has hecho mas.
Encantado de haberte encontrado.
Un beso.

Mayte Llera (Dalianegra) dijo...

Increíbles las conclusiones que el gran Miguel de Unamuno extrajo en esta "conversación" mantenida con la viuda de Demetrio. Toda una lección sobre la vida y sobre la forma que tienen algunas personas de afrontar la ausencia de sus seres queridos. Ciertamente nada había más divertido que el pesimismo. Un besote fuerte, querida Carmen y mi enhorabuena sobre tan aleccionador post.

TriniReina dijo...

Me alegro de volver a leer a Unamuno y aquí. En efecto un magnifico texto que nos hace reflexionar sobre la pena y la mejor manera de sobrellevarla. Sí, se puede hallar humor hasta en el momento más pesimista, acaso, eso sea lo que nos saque del abismo.

Besos

Darilea dijo...

He de decir, que he leído poco a Unamuno.
Saco la conclusión de que a veces hay que encontrar el fango para poder disfrutar de las flores del jardín de la vida.
Un besito :-)

Manuel Montesinos dijo...

¡Ay, CArmen! Sentarse a leer tu blog acompañado de un buen café, es una de las delicias indescriptibles que me gusta exprimentar, y me deleito en cada artículo que publicas, enriquecidos de forma elegante y de buen gusto, como el que tienes.
Un beso.

Althena dijo...

Mas alla del cinismo a toda prueba de como hacer para vivir convenciendo que no se lo desea, porque era casi mandatorio emparedarse en vida durante la vida de Don Miguel, lo que mas me ha llamado la atencion de tu blog son losmagnicos cuadros que lo adornan. Una belleza.
.
Ah, quien soy, me presento, Althena la nueva incorporacion de "LA COSTILLA INCOMODA" reloaded, que junto con las chicas volvemos a la carga. Aseguramos que ningun hombre saldra herido, y de serlo sera curado. Asi que cuando gustes, la casa nuevamente es tuya para pasear a voluntad.

Gonzalo Fontanes dijo...

Es curioso el destino que tuvo este retrato de Unamuno hecho por José Gutiérrez Solana en 1933, presentado por ti. Fue rápidamente comparado con otro realizado ocho años antes por Ignacio Zuloaga, se dijo injustamente que el pintor sólo copio el cuadro sin siquiera darse el trabajo de haber hecho posar al filósofo. La obra original nunca apareció y lo que hoy conocemos son copias encargadas al mismo artista. Se teje un manto de dudas e hipótesis que desvirtúan lo central, una gran obra de un gran artista. Tendremos que esperar algún día descubrir la verdad.
—Además, así —le contesté— se prolonga el deleite de la espera.

Un beso Carmenchu,
Gonzalo Fontanes

David dijo...

Apuntate una nueva revelacion.
vaya texto. Imaginate la cara de tonto que se me queda por no haber leido nada de Unamuno...
Un saludo ¡

David dijo...

ah ' y mil gracias por dejar en mi blog el poema de Néstor Martínez, vaya regalo ¡

Isabel Romana dijo...

¡Desde luego que resulta encantador! Estos diálogos irónicos me gustan mucho, una forma tan sutil de reirnos de los demás y de nosotros mismos al tiempo que revela las extrañas construcciones (presuntamente) racionales que nos armamos a veces para seguir viviendo...

Muchas gracias por poner mi libro aquí, querida amiga. Ya está en las liberías a la espera del juicio de los lectores... Tu ayuda en difundirlo es inestimable. Un abrazo muy fuerte.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amiga Carmen,

Me he paseado esta tarde por tu espacio y me he deleitado con ese texto magnífico, de otro Gigante -es la terminología de tu consanguínea Elena-, y he tenido la impresión de que Don Francisco Ayala seguirá igual de vivo como sigue Don Miguel de Unamuno. Es que, como muy bien dijeron los Clásicos Ovidio y Horacio, que yo he citado en mi homenaje a Don Francisco, La Fama hace que los Grandes sean inmortales. Siempre he admirado a Don Miguel y ha sido uno de mis autores favoritos. Me quedo y me quedaré siempre con aquella famosa frase pronunciada en la Universidad de Salamanca:

Venceréis, pero no convenceréis

Ya veo que somos muchos y muchas los que añoramos la presencia física de Don Francisco.

Una observación marginal, pero muy importante, porque lo cortés no está reñido con lo valiente:

Antes, en la imagen de tu perfil, quedabas como una especie de Musa volando entre Náyades y Dríades de la Mitología y resultabas muy atractiva e interesante. Ahora, con la nueva imagen, quedas como más humana. Más atractiva y más interesante si cabe. El tono rubio te da un aspecto de mujer juvenil y juguetona al mismo tiempo: la imagen actual es como más real y más auténtica y, por eso precisamente, más embriagadora.

Espero que no te sepa a mal que haya hecho este comentario. Es que como dijo Terencio (Heautontimoroumenos [El que se castiga a sí mismo]):

Homo sum, humani nihil a me alienum puto
Hombre soy, nada humano lo considero ajeno a mí


Ha sido, como siempre, todo un placer visitarte y pasar un rato en tu casa.

Te envío un beso cariñoso,

Antonio

Loli Martinez dijo...

Felicidades por tu preciosa publicación ,tus imágenes han ayudado de una forma mágica la lectura de este fantástico ,irónico y filosofal relato.Gracias.
Un fuerte beso querida amiga .

Ernesto dijo...

Texto interesante, siempre lo es leer a Unamuno. Y en este caso, magníficamente ilustrado con la selección de obras que haces. Un lujo y una delicia siempre que pasamos por tu casa.

Abrazos.

MANDALAS POEMAS dijo...

Cuando uno encuentra en el camino cosas extraordinarias tiene que darle gracias a la vida. Pues bien, hoy le doy mil gracias a la vida por encontrar tu blog.

Un abrazo,

Víctor

Bitter dijo...

Me has hecho volver a mis tiempos del colegio cuando me obligaban a leer a los clásicos españoles como el Unamuno, que increible que con el pasoi del tiempo los lei voluntariamente, que riqueza de vocabulario, que hermosa forma de decir las cosas, y mejor aun el gusto exquisito en la eleccion de los cuadros tan buenos.
un abrazo

Elvira dijo...

Me encanta el cuadro de Casas con el que abres el post: Joven decadente. Y el retrato de Unamuno de Sorolla. Unamuno siempre tan interesante.

Encima ahora suena Ma solitude de Moustaki... ¡fantástico!

Un fuerte abrazo

Capuchino de Silos dijo...

Carmen: Tu blog es todo un lujo de arte en todos los sentidos.
Es un gran paseo para quedar y disfrutar ante cualquiera de sus post.
Un abrazo

Gustavo Tisocco dijo...

Carmen hermoso tu sitio y gracias por el honor de haber publicado un poema de mi autorìa en tu blog, gracias.
Un abrazo Gus.

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